Yo, Muriendo
Cuando uno piensa en su padre, sobre todo si uno es un hombre ya que natural e históricamente entre hombres no tendemos a llevarnos taaan bien, y miren que lo dice alguien que estuvo encerrado en un seminario, con las únicas mujeres como monjitas que preparaban los frijoles con animalitos nadadores. Realmente tendemos a rivalizar un poco con la figura paterna, no importa el nivel socioeconómico, la buena relación que llevemos desde la infancia, pueden si quieren meter los psicólogos el sobreestimado complejo de edipo, el deseo de ser mejor de aquel hombre que nos cubre con su sombra los primeros años y luego vemos como que lo superamos según nuestros estándares de vida.
No importa si en verdad amamos a nuestro padre, hay una partecita animal en nuestro cerebro que nos dice que no podemos ser los mejores carnales del mundo... pero el problema está cuando comenzamos a asemejarnos un poco.
Dejemos de lado las obvias herencias genéticas, somatizadas en gestos, tics, o hasta formas del cuerpo, cuando comenzamos a bailar como nuestro padre como canta Robbie Williams en Strong, cuando comenzamos a vestir como él, cuando comenzamos a pensar! (nuestra alma nos libre) como él. Una de dos, o te vuelves una especia de seguidor preconciente de su camino, o de plano la balanza del corazón se cae y eres un total némesis a ese hombre.
Realmente no quiero ahondar en las ideas generacionales y culturales sobre los hombres en las familias, ni sobre la competencia natural por ser el macho dominante, de repente recordé el capítulo de los simpsons cuando Bart tiene su propia empresa de camisetas y Homero ve en un programa tipo Animal Planet cuando el león viejo es desplazado po el león joven, mientras Bart al tiempo lo desplaza del sillón colocando sus pies sobre él... ja sólo lo recordé. El punto es que sea como sea, el destino, y nuestro predecible y cíclico comportamiento humano nos lleva a no relacionarnos bien con esos hombres que llevan nuestra vida (de cierta forma así es) y pensamos que cuando tengamos a nuestros hijos seremos distintos. Pobres diablos, repitiendo una y otra vez el círculo de la vida. También simba va a morir sin que su hijo pueda hacer algo. Luke Skywalker iba a encontrar a la postre, en el ocio de no pelear por algo mayor que el imperio, el lado obscuro.
Pero ah, cómo duele sin embargo, el ir creciendo en todos los aspectos, mientras ya aquel hombrecillo que un día era enorme, decrece... en todos los sentidos. La vida al fin y al cabo cíclica también, permite que muramos dejando espacios en el planeta, y en el corazón de las personas. Pero cómo lastima el vivirlo, el ver lentamente morir a tu padre, independientemente del orgullo, verguenza, amor, rencor y todo lo que sientas, eres tú, muriendo. Y cómo frustra el sentirse imponente, indestructible, feliz, y que al caer la noche sepas que un día más cerca del polvo te encuentras, como tu viejo. Evitaré para no parecer promotor de hallmark, el clásico: "quiérelo mientras lo tengas", "en vida hermano" y demás boludeces que realmente no funcionan. Más bien acepta. En todos los sentidos.

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